sábado, 5 de febrero de 2011

Desolación

Alzó su cabeza al cielo
y con los ojos cerrados
adivinó mil soldados
en pos de retarle a duelo;
enviados del destino
que se acercan galopando
al tiempo que él va tratando
de encomendarse al divino.
  • “ Señor, no temo la muerte,
    si debo ir contigo, sea;
    que el halo que te rodea
    se lleve mi cuerpo inerte;
    Más si no es esta mi hora
    y tras el duro combate
    aún siento como me late
    aquel que en mi pecho mora,
    sabré que tú estás conmigo
    en la sangrienta batalla
    y que allá donde yo vaya
    no habrá para mí enemigo”
Luchó contra su enemigo
como un animal salvaje,
defendiendo con coraje
la tierra que le dio abrigo.
Al final de la contienda
varias decenas de muertos
-restos yermos del entuerto-
jalonaban las haciendas.
Cadáveres de las tropas
que engendraron la violencia,
Dios los llamó a su presencia
sin importarle sus ropas,
su condición, ni su raza,
ni a quien le hubieran rezado...
Depredadores cazados
cuando intentaban dar caza.
Sólo un buitre carroñero
que sobrevuela el paraje
prepara un gran homenaje
de carne de los guerreros.
Nadie más sale ganando,
todos han sido vencidos,
quien no está muerto está herido
en uno y en otro bando.
  • “ Señor, ¿donde te he fallado?
    ¿Cómo y cuándo te he ofendido?
    ¿Por qué no me has protegido
    aunque yo te he venerado?
    Queda en mi pecho esta herida
    como un animal bravío
    que azula mi piel de frío
    y pone en fuga mi vida.”
Elevó al cielo sus ojos
para ver como se abrían
las nubes y descubrían
el resto de los despojos.
Después se le apagó el alma.
En apenas un segundo
se fue, dejando este mundo
sumido en la extraña calma
que ahora lo invadía todo
dejando atrás la violencia,
rescatando su conciencia
enterrada en barro y lodo.

1 comentario:

  1. desde luego, desolador es, Alexir22, deja sensación de tristeza y de frío....

    ResponderEliminar