viernes, 18 de febrero de 2011

Ausencia

Quise recordar tus versos
y revivir los placeres
de aquellos atardeceres
perdido en tus universos.
Soñé de nuevo escucharte
diciéndome que me adoras,
con esa voz que decoras
para convertirla en arte.
Escuché otra vez tu risa
enredarse con la mía,
como el Sol del mediodía
va abrazándose a la brisa...
Entonces cerré los ojos
apretándolos muy fuerte,
y apenas sospeché verte
exploré tus labios rojos
y los rincones más bellos
que esconde tu anatomía,
sintiendo que me moría
diluido en tus cabellos.
Mis pupilas de repente
volvieron a ver la luz
y desvelaron la cruz
que atormentaba mi mente.
Recordé que ya no estabas,
que me dolía tu ausencia...
Que tu inhumana carencia
sin piedad me ejecutaba.
Desperté a la realidad
de un encuentro imaginario,
ilusión de un solitario
que odiaba la soledad.
ahora me sobra la vida,
incapaz de hallar consuelo.
Tal vez te busque en el cielo,
entre las nubes mullidas.


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